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miércoles, 31 de diciembre de 2025

REPRESENTACIÓN DEL BELÉN VIVIENTE EN GARBAYUELA

 


     Un año mas, el grupo de Teatro  ATROMPATALEGO, de

 Garbayuela, (Badajoz) ha organizado la representación del Belén

 viviente y diversos oficios de aquella época. 


     Desde el portal de Belén con María, José y el niño, hasta los Reyes

 Magos, con sus pajes, pasando por la Taberna, Posada, puesto de

 venta de fruta, carpintería, elaboración del chorizos, puesto de

 especias, lavanderas en el rio, panadería, artesanía del barro y

 numeroso publico, algunos ataviados de época.


     Es una representación que va consolidándose en estas fechas tan

 entrañables y a la que deseamos una larga trayectoria.


     Enhorabuena al grupo de teatro y a seguir la trayectoria

 emprendida.


    Aquí dejo el enlace para visionar el vídeo

    https://youtu.be/FCuidwcnGtw


     Que disfruteis de este trabajo del grupo de teatro Atrompatalego


     Saludos cordiales.




miércoles, 3 de diciembre de 2025

Danza de San Blas, de Garbayuela ( Badajoz )

 

APROXIMACIONES A LOS ORÍGENES DE LA

DANZA DE SAN BLAS DE GARBAYUELA DESDE

EL ESTUDIO MUSICAL DE SU MELODÍA.



                                                             por Emilio Ortega Camacho



Si quieres poder gozar

Las emociones que evocan

Los palillos cuando chocan

Por las calles al danzar,

Te deben de bautizar

Con una chispa que vuela

Desde el leño y la candela

Hasta el lugar del honor

Que tiene ser danzaor

Del pueblo de Garbayuela.

(E. Ortega)





1.- INTRODUCCIÓN.

La danza de San Blas, pertenece a las llamadas danzas de paloteo. Son danzas en los que los ejecutantes (aquí en Garbayuela llamados “danzaores”) golpean unos palos (en este lugar llamados “palillos”), uno contra otro o contra los de los demás integrantes que intervienen en la coreografía, al ritmo de la música que les va acompañando durante toda su actuación.



2.- ORÍGENES MAS COMUNES Y POPULARES.

La secuencia escénica y coreográfica de esta danza: -Jóvenes enfrentados golpeando sus bastones que pudieron ser espadas-, es muy probablemente la que justifica y sustenta la explicación de que debe de tratarse de una danza de tipo bélico por cuanto que con ella se intentaría demostrar las cualidades de fuerza, vigor y entusiasmo guerrero que ostentaban tener los intérpretes de la misma.

Otras opiniones, describen una explicación menos violenta, más bucólica y más festiva.

Garbayuela fue, en época de la trashumancia, un descansadero temporal para los rebaños castellanos, debido a que el escaso manto freático de su subsuelo provocaba la temprana aparición de yerba fresca y tierna, y a que contaba, además, con abrevaderos naturales proporcionados por un manantial cercano y la proximidad de un rio que, si no caudaloso, era lo suficientemente capaz de saciar la sed de los rebaños que pastaban en sus dehesas y baldíos en los meses de invernada.

Pudiera ser que los pastores que acompañaban al ganado, distrajeran su tiempo de ocio bailando entre ellos esta danza, usando como palillos los bastones, garrotes o cayados que utilizaban diariamente para arrear, dirigir o apriscar su ganado.

También es probable y hasta lógico que después de haber pasado los meses más duros del invierno en estos parajes, estuvieran deseosos de volver a sus lugares de origen y abrazar a sus familias y seres queridos. Y era por la festividad de San Blas cuando iniciaban los preparativos para su regreso. La devoción a este santo, congregaba en Garbayuela a un gran número de devotos, por lo que podrían haber decidido elegir este día para despedirse de los vecinos de este lugar y dar por terminada su tarea aquí, con esta manifestación folklórica. En ella mostrarían a los visitantes la vistosidad y la conjunción de sus movimientos.



3.- UNA NUEVA VISIÓN.



Nosotros, intentaremos dar a conocer, a través de este estudio, otra posible alternativa al origen de esta demostración artística. Y lo haremos, fijándonos en los dos elementos que han sido inequívocamente invariables, inalterables y perdurables en el tiempo: Su escenografía y su música.

Para ello describiremos, a cámara lenta, el movimiento reiterativo y recurrente que efectúan los “danzaores”. Y examinaremos, sucinta y sencillamente la partitura musical en la que se sustenta la melodía que apoya esta coreografía.



4.- DESCRIPCION ESCÉNICA

A continuación, hacemos una breve, pero prolija explicación, de las partes que configuran esta danza, a los solos y únicos efectos de que sirvan de apoyo y soporte a la exposición que, desde un punto de vista musical, queremos desarrollar.

Todos estos movimientos se ejecutan mientras los danzaores caminan hacia adelante o hacia atrás según el ritmo que marca la melodía que interpretan los instrumentos acompañantes; y lo realizan de acuerdo a los siguientes cuatro pasos o tiempos.

Primer tiempo: Con los dos palillos ligeramente en cruz y extendidos a la altura de las cabezas de la pareja de danzaores, con los dos pies juntos y apoyados ambos en el suelo, los cuatro palillos chocan con un golpe seco y contundente.

Segundo tiempo: El palillo de la mano derecha golpea una vez sobre la parte superior del palillo de la mano izquierda y el cuerpo se apoya sobre la pierna derecha o izquierda en función del sentido de la marcha. Si el sentido es hacia la derecha del danzaor, este primer paso lo dará con el pie derecho; si fuese a caminar hacia su izquierda, lo dará con el pie izquierdo. Es la forma natural de ambular.

Tercer tiempo: El palillo de la mano derecha vuelve a golpear otra vez, al palillo que sostiene la mano izquierda, pero en esta ocasión lo hace sobre su parte inferior y el cuerpo se apoya sobre el pie contrario al del primer tiempo.

Cuarto tiempo: el palillo de la mano derecha golpea, de nuevo, sobre la parte superior del palillo de la mano izquierda manteniéndose con él en una posición como de tijera y procediendo a elevar ambos palillos, a la altura del costado derecho, preparándose para hacerlos coincidir con los de su pareja mientras que, con un salto, une los dos pies en el suelo comenzando de nuevo a interpretar el primer tiempo. Y así, sucesivamente.



5.- ANÁLISIS MUSICAL.



5.1 – EL COMPÁS.

La mayoría de las composiciones musicales propias del folklore clásico extremeño están estructuradas bajo compases de tipo ternario, (jotas, rondeñas, fandangos). Sin embargo, esta danza, tiene su desarrollo en compases de tipo binario. Es decir: de dos o cuatro tiempos o pulsos Este tipo de compás, es propio de melodías semejantes a himnos, marchas, pasacalles o pasodobles, y es el indicado para composiciones adecuadas a paradas y desfiles militares. En este caso concreto y atendiendo a la escenificación descrita anteriormente, podemos afirmar que el compás utilizado es el denominado compasillo o también 4/4.

5.2 – LA MELODÍA.

Es una melodía corta, simple, sencilla, monótona y repetitiva. Discurre utilizando las ocho notas de la octava de una manera secuencial. Ascendiendo y descendiendo, correlativamente, por la escala de Do Mayor y usando la duración temporal que le corresponde a la figura de corchea.

5.2.1 – SU MODO.

la melodía está compuesta en modo mayor, lo que le da un aire todavía más marcial y enérgico, imprimiendo a la danza un carácter fuerte y vigoroso.

5.2.2 – SU TONALIDAD.

Tiene una tonalidad de DO Mayor, por lo que resulta fácil de ejecutar al carecer de alteraciones.

5.2.3 - SU AIRE.

Al inicio de su partitura escribiríamos: Marchoso.

5.2.4 – SU VELOCIDAD.

Para su ejecución, el metrónomo lo situaríamos en 124. Curiosamente esa velocidad coincide con la cadencia de paso con la que desfila la infantería del ejército español, aunque debo decir, que algunos directores de bandas de música militares como Manuel Grao, sostienen que la velocidad correcta sería la de 120 pasos por minuto.

ACLARACIÓN: Allá por diciembre del 2017, realicé una transcripción musical y su consiguiente puesta en audio de esta partitura, al objeto de que sirviese de soporte y entrenamiento para los alumnos aspirantes a danzaores y para que fuese utilizada en los ensayos de los días previos a la festividad de San Blas. La reconocida erudición y experiencia, en esta y en otras muchas tradiciones de Garbayuela de nuestro paisano: Luis A. Agenjo Rivas, hizo recomendable estimar las indicaciones que me hizo llegar por email sobre la conveniencia de bajar esta velocidad hasta la cifra de 121/ 122, sugerencia a la que accedí sin dudar. Así es que cada

vez que se ejecuta esta danza con el audio digital definitivo que le envié, ésta se interpreta a la velocidad sugerida.



5.2.5 – SU ARMONÍA

La armonía no tiene ninguna complicación. Va alternando acordes de tónica y dominante constantemente.



5.2.6 – SU ESTRUCTURA

Su única estrofa comienza en un compás de anacrusa al objeto de que el golpe de los cuatro palillos, coincida con la parte fuerte del compás, siendo esta la primera del mismo.

Como Coda, utilizan una forma muy castrense y cuartelera de finalización. Consiste en cantar a viva voz, cuando el danzaor que figura en primer lugar lo decide, los números UNO, DOS, TRES; haciendo coincidir el UNO con la primera parte del antepenúltimo compás; el DOS con el primer tiempo del penúltimo, y el TRES con la primera parte del último. Se completa así el primer compás de anacrusa, cerrando la partitura de una manera correcta y acertada.

5.2.7 – SU INSTRUMENTACIÓN.

Ignoramos para qué instrumento fue escrita esta composición. Pero su carencia de alteraciones y la utilización de una sola octava, nos hace suponer que lo fue para un instrumento fácil de ejecución. Posiblemente flauta o pífano. Aunque no descartaríamos que originariamente el uso del redoble del tambor fuese el único instrumento solista.

Los golpes de los palillos, también adquieren aquí un papel relevante; Son los que van marcando los cuatro tiempos del compás, a modo de metrónomo. Y ayudan, apoyan y mantienen la sincronía del desarrollo de la danza.



6.- A MODO DE HISTORIA.



6.1 – LOS QUINTOS.

Con la llegada al trono de España de los Borbones, a principios del siglo XVIII, se implantó un método de reclutamiento conocido como “Las quintas” (uno de cada cinco), al objeto de incorporar al ejército las tropas necesarias para su cometido. Posteriormente, La Constitución de 1812 (La Pepa) establece el servicio militar obligatorio en su artículo 361. Sin entrar en detalle en la forma de su aplicación, este mandato significaba que, cada año, todos los jóvenes varones que cumplieran una determinada edad, tenían la obligación de ingresar en el ejército para cumplir con ese deber, allí donde fuese destinado.

A aquellos que llegaban a la edad requerida durante el transcurso del mismo año, también se les siguió llamando quintos.

La llegada de este acontecimiento, suponía para el grupo anual de mozos el reconocimiento de su madurez viril; y como demostración de sus capacidades, era muy frecuente la realización de actividades destinadas a exhibir sus dotes de fuerza y de resistencia.

En Garbayuela, El día de la Candelaria, el día anterior al de San Blas, los quintos traían desde las dehesas de los alrededores de la villa, una encina, a ser posible de considerable tamaño, y a la que llamaban: “El leño”, para ser quemada en la plaza. La transportaban en carros empujados por ellos, al tiempo que cantaban canciones alusivas a su próxima partida hacia los destinos cuarteleros que les hubiesen tocado en suerte. Con ellas, conseguían apagar la tristeza de la separación de sus novias de su pueblo y de sus familias.

Por el camino, se les iban uniendo: amigos, padres, paisanos… y algunos de los soldados licenciados de los reemplazos anteriores que, a modo de broma, les intimidaban contándoles las penalidades que les aguardaban durante, esa ya, cercana etapa y entre las que se encontraban las que correspondían a: aprender a marcar el paso y a saber desfilar.

Cuando el leño estaba situado en el lugar convenido, procedían a prenderle fuego con gran profusión de cantes, bailes y aguardiente, en tanto en cuanto golpeaban el tronco con palos y cachiporras cortadas y acondicionadas exprofeso.

Entre estos bailes, es posible, que figurara alguno con el que se intentase imitar los pasos que daba la tropa desfilando, demostrando así a los veteranos espectadores la facilidad con la que ellos también efectuaban esta maniobra militar.

Igualmente es posible, que estos soldados licenciados, trajeran del destino o destinos, donde hubiesen prestado su servicio, el paso de alguna marcha militar propia de su regimiento, y esa noche, o al día siguiente, la escenificasen para el general divertimento de los espectadores congregados.



7.- CONCLUSIÓN.

Alrededor o junto a la tradición del “leño” y de la celebración de los quintos en la noche de la Candelaria, está, para mí, el marco, el escenario y el primigenio germen de la llamada: Danza de San Blas, a la que, por coherencia con lo descrito anteriormente, sería más propio y oportuno denominarla: Danza del día de San Blas.

Para los que echen en falta en este análisis alguna alusión de tipo religioso, les diré que al menos yo, no he encontrado en su música trazas de esa posibilidad. La melodía carece de solemnidad; no reúne las características tampoco, ni de los himnos santorales ni de las marchas procesionales.

Que con el paso del tiempo ha ido ganando terreno devocional es indudable; pero las razones y los motivos de ello, no son objeto de este análisis.

8.- ANEXOS.

Se adjuntan tres videos que respaldarían y ratificarían la exposición planteada.

El primero:

La danza del día de San Blas con sonido de tambor y pífano.


El segundo:

La Academia General Militar de Zaragoza, desfilando con la melodía de esta danza.


El tercero:

Los danzaores danzando al compás de una marcha militar muy utilizada por el ejército español en sus desfiles.




9.- AGRADECIMIENTOS.

En dos de estos videos, se ha utilizado una grabación de José María Calderón del año 2024. Para él mi agradecimiento por su utilización.



En Madrid. A mediados de noviembre de 2025

miércoles, 29 de octubre de 2025

Cabañuelas 2025-2026

 

                                               


          Un año mas, nuestro meteorólogo oficioso de Garbayuela ( Badajoz ), Eulalio Calderón Díez-Madroñero, mas conocido por Filo, nos hace el pronóstico del próximo año hidrológico, para esta zona de nuestro pueblo.


          Hay que recordar que Eulalio utiliza el ancestral método empírico de coger Las Cabañuelas, basándose en la observación de la naturaleza que le rodea, así como de los distintos fenómenos atmosféricos que tienen lugar durante el mes de agosto. Una vez estudiados los distintos datos recogidos en esas observaciones y gracias a su experiencia, pronostica el tiempo que tendremos en nuestro pueblo, para todo el año siguiente, es decir desde el mes de septiembre de 2025 hasta agosto de 2026.


          Ni que decir tiene que se arriesga a ser motivo de crítica, unas veces burlona otras veces seria, por parte de sus vecinos y conocidos, pero Eulalio lleva muchos años ejerciendo esa labor de hombre del tiempo  y acepta ese riesgo con una sonrisa. 

            Aquí os dejo  el enlace para ver la entrevista, siendo testigo de la misma uno de los olivos mas viejos que tenemos en Garbayuela, y hay muchos mas e incluso mas antiguos, en concreto este tiene un diámetro de 5,66 m. a 1,30 m de altura. 

       

          Saludos cordiales.

                                             Justo Para Agenjo

                                        

jueves, 26 de junio de 2025

FIESTAS DE SAN PEDRO EN GARBAYUELA

 

FIESTAS DE SAN PEDRO (II)




En Junio de 2020, y en plena “vena artística” de los colaboradores literarios de la Asociación Cultural Fuentelamora, escribí un “artículo” en el que detallaba algunas anécdotas de las antiguas Fiestas de San Pedro, aquí en Garbayuela, y en el que me centraba, como es natural, en las actividades religiosas de ese día y en las capeas que se celebraban cada año en la plaza con motivo de ellas. Y como aquel año coincidió con los momentos duros del Covid19, me centré en recordar las que yo consideraba más simpáticas, con el fin de paliar, en lo que se podía, los trastornos, las desgracias y las secuelas que estaba causando la pandemia.

Este año vuelvo a “poner pluma en papel” para contar otras cosas que yo recuerdo de aquellas fiestas que se celebraban allá por los años sesenta, más o menos.

Recuerdo que por esas fechas se arregló la plaza. A base de “peones de villa”, (preguntad a vuestros abuelos qué era esto), se empedró toda entera, canalizando las aguas hacia la calle Larga y a la calle San Blas, y se delimitó en el centro un triángulo casi equilátero, con la famosa “paerilla” que todavía perdura. Justamente en el centro del triangulo (baricentro para los entendidos), colocaron una farola de color verde, de unos tres metros de altura, que terminaba en tres brazos que cobijaban sendas bombillas de “bastante potencia”, casi suficientes para alumbrar la verbena, que así empezamos a llamar a la parte embaldosada alrededor de ella, y que era justamente, donde se bailaba. También en ese espacio se construyeron seis bancos de mampostería, con asientos a ambos lados,

( Banco, paerilla y pingonote)

y que completaban el aforo de la plaza junto con la “paerilla” y en el que madres y abuelas sentadas en ellas, podían controlar a las parejas que bailaban al son de la música que nos traía una orquesta de las Casas de D. Pedro, que como nombre artístico se hacían llamar LOS SOPAS. (creo que de estos han ido surgiendo otras, que también han actuado y quizás sigan actuando en algunas de nuestras fiestas). Y tocaran bien, o tocaran mal, eran los protagonistas de aquellos tres días que duraban las fiestas: ellos se encargaban de despertarnos con sus “dianas floreadas”, de acompañar al Santo en su procesión
San Pedro, procesionando.

con sus marchas religiosas, de tocar el matiné al mediodía, en el que bailábamos a la sombra de la farola, y ya por la noche en deleitar a todo el pueblos con sus melodías en las que destacaban los pasodobles, los tangos y su famosa “Ovejita Lucera”.

No solían venir forasteros, ni atracciones de feria. Pero no faltaban las turroneras de Siruela, que hacían su “negocio” vendiendo unas garrotas rojas, de dulce, que junto con las golosinas normales, y algunas frutas escarchadas, hacían las delicias de los más pequeños, sin olvidar los helados artesanales riquísimos de Moñino, de la Presenta o de la hermana Maria Juana, a los que también hubo que añadir más tarde, los polos de hielo, regados con sabor a fresa, del tío Godofredo.

( Foto: Julián Rayos ( Cascarilla)

Algunos años venía un feriante que traía unas barcas, tipo balancín, y en las que los más atrochados se columpiaban intentando darse la vuelta.

Y así, entre bailes y bailes, incluidos el Baile del Farolillo, de la escoba, y no se cuantos más, con las chispas y destellos que dejaban los cohetes y los fuegos artificiales, con las carreras de cintas con las bicicletas, y otros tantos juegos para niños y adolescentes, íbamos dando fin a aquellos inolvidables días de las fiestas de San Pedro.

No hace falta decir, que las capeas dejaron de celebrarse “por prescripción facultativa”. Pero nunca faltó gente que hizo el simulacro, disfrazándose de toros y toreros, que con mucho cachondeo se lo pasaban de maravilla.

(Foto: Julián Rayos ( Cascarilla )

¡Benditos tiempos aquellos!

Garbayuela, junio de 2025

Luis A. Agenjo Rivas


jueves, 13 de marzo de 2025

La Danza de San Blas, en Garbayuela

 ANTES Y AHORA


      Reciente la celebración, un año mas, de las fiestas de San Blas, en Garbayuela, traemos 

unos vídeos, realizados por Emilio Ortega Camacho, en los que interpreta una canción, 

apoyada en imágenes, y , siendo esta, su manera de homenajear estas tradiciones de 

nuestro pueblo, haciéndonos partícipes, de esos sonidos que nunca nos harán 

envejecer.  

      Tanto la "Danza de San Blas", como la " Aurora de Garbayuela",  han sido 

ceclaradas, Bienes de Interés Cultural, con carácter inmaterial, por la Junta de Extremadura.


     El primer vídeo, dedicado al "Danzaor de San Blas", mezcla imágenes de los años 70 

con otras actuales.


     El segundo vídeo, es un homenaje al "Auroro de Garbayuela"


     Para conocer algo mas, en profundidad, remito a la entrevista a Luis A. Agenjo Rivas, 

que sobre " La Aurora de Garbayuela ", publicamos en nuestro canal de YouTube en 

noviembre de 2021. Para visionar el vídeo pinchar aquí

     Gracias por seguir las noticias de la Asociación Cultural FUENTELAMORA.

     Saludos cordiales.
     

sábado, 29 de junio de 2024

FIESTAS DE SAN PEDRO


     Hoy, 29 de junio, celebramos en Garbayuela las Fiestas de San Pedro. Hace 4 años no pudimos hacerlo, por la pandemia del Covid-19. En aquel año, Luis A. Agenjo Rivas, nos acercó un poco mas a lo que estas fiestas significan para nuestro pueblo, mediante el artículo que publicamos, íntegro, el 28 de junio de 2020.  

     Lo volvemos a publicar, para que sirva de recordatorio, a unos, y de nuevo descubrimiento a otros.

     ¡¡¡Felices fiestas de San Pedro!!!

                                                        FIESTAS DE SAN PEDRO.




Todos los años, al finalizar el mes de junio, Garbayuela empieza a “coger movimiento”. Empieza a aparecer gente que se ha pasado casi todo el año fuera por distintos motivos. Vuelven los/as estudiantes, vuelven quienes inician sus vacaciones, o simplemente quienes vienen a su pueblo a pasar el verano, aunque algunos traigan el “encarguito” de cuidar de los nietos. Todos llegan contentos por volver y los que estamos

martes, 1 de febrero de 2022

San Blas 2022

 

SAN BLAS 2022: FIESTAS DE HOGAÑO


Imagen de San Blas




     Ya llegan las fiestas.
  Ya tenemos aquí la Candelaria y San Blas. Ya aunque poco, se va respirando aire de fiesta. Ya vamos preguntando qué habrá o qué no habrá este año. Ya vamos viendo algunas caras nuevas, pero conocidas, que vienen a pasar estos días con nosotros a pesar de caer en medio de la semana. Ya van estando las casas llenas de canutos y rosquillas, dulces tradicionales de estas fechas, con los que pensamos obsequiar “a alguien”, o “por si acaso viene alguien”, porque para eso se hacen en cantidad, en exceso. En fin, ya casi, casi, estamos rozando la normalidad que disfrutábamos antes de esta pandemia que nos sigue trayendo locos. Y digo casi, porque esto aún no se ha terminado. Todavía está pegando y sobre todo en Garbayuela, un día sí y otro también.

     Y claro, aunque a niveles oficiales de la Comunidad no hay prácticamente restricciones, nosotros en nuestro pueblo si debemos ponerlas. Porque, señores, aquí desgraciadamente sigue habiendo contagios del dichoso covid y con bastantes vecinos implicados, tanto los que lo padecen como los que tienen que confinarse por ser contagios directos.

     Por eso hay miedo. Hay miedo a un “supercontagio” que afecte a casi todo el pueblo. Y con el fin de evitarlo no queda más remedio que restringir alguna de las actividades o parte de ellas, que en otros tiempos eran habituales. Por citar algunas y a título informativo, según he oído, os diré:

Carrasco "La Onza" ( Año 1980)


  • Habrá leño y migas. Pero “in situ”. Es decir, en el mismo lugar donde se arranque y se cargue el leño, evitando en todo momento las aglomeraciones.              

    Años 80

  • Habrá danza el día de San Blas. Pero los danzaores llevarán puesta la mascarilla, y no entrarán en la Iglesia danzando, ni antes ni después de la procesión. Esperarán y despedirán al Santo en la puerta.

  • No habrá invitaciones, ni del Ayuntamiento en el Corral de Concejo, ni de la Iglesia en la Plaza.

     Pero que conste, que no se trata de ahorrar, ni de escatimar invitaciones ni de prohibir nada. Sólo de trata de evitar aglomeraciones de gente, como ya se ha dicho antes. Con ello se pretende evitar comentarios del tipo: “Esto me lo pillé en el leño, en el Corral de Concejo, en la procesión o en la Iglesia.” Intentemos comprenderlo. Ya vendrán tiempos mejores.

    Los que sí danzarán dentro de la Iglesia serán los niños. Sólo el tiempo justo para llevar a San Blas desde su altar a sus andas. No danzarán en la calle. Son muy pocos. Sólo ocho. Es lo que hay. Los tenemos más pequeños, pero esos, son demasiado pequeños para aprender a danzar. Ya llegarán también.

   Por todo lo dicho, hagámonos cargo de la situación y vamos a conformarnos pensando que el año pasado fue peor. Y que dentro de lo que cabe para el pueblo de Garbayuela no ha sido tan malo. Ya que en este periodo hemos conseguido ser el único pueblo de Extremadura que tiene reconocidas dos fiestas consideradas como Bien de Interés Cultural. Una la Danza, y otra nombrada recientemente, la Aurora. Y como ésta también está incluida en el programa de las fiestas, vamos a participar también en ella, levantándonos el día de la Candelaria a la Aurora, que es cuando comienza la segunda fase de la temporada.

  Ahí queda la invitación. Que no se pierda lo que tanto vale, por la conveniencia de no madrugar.

¡VIVA SAN BLAS! ¡VIVA LA VIRGEN DE LA CANDELARIA”, “VIVAN LOS DANZAORES” Y "VIVAN LOS AUROROS".


Luis. A. Agenjo Rivas.





domingo, 19 de septiembre de 2021

Cabañuelas para 2021-2022

 

     En la Asociación Cultural FUENTELAMORA tratamos de difundir cosas, casos y aspectos que nos rodean, de una manera cotidiana, de una manera natural, y, por eso, a veces, nos pasan desapercibidas actitudes y aptitudes, maneras de ser y maneras de aprender, de las personas de nuestro entorno.


     Es el caso que nos ocupa en este artículo.


     Entrevistamos a un vecino nuestro, de Garbayuela, que, entre otras cosas, ha tenido y tiene, la actitud de preguntarse cosas y, ha tenido y tiene, la aptitud de llegar a conclusiones.


     El pasado 12 de septiembre entrevistamos a EULALIO CALDERÓN DÍEZ-MADROÑERO.

Eulalio Calderón Díez-Madroñero



     Una vez pasados los meses de veraneo, sobre todo el emblemático mes de Agosto, mes vacacional por excelencia, mes donde celebramos las fiestas de agosto, este año se han celebrado las NO-fiestas, esperemos que el próximo 2022 tengamos un verano como los de antes y el maldito Covid-19 haya desaparecido o, al menos, esté controlado. Pues como digo, en este mes caluroso, hay otra actividad que suele pasar desapercibida en nuestro pueblo.


     Se trata de " coger las cabañuelas". La palabra cabañuelas parece ser que proviene de una fiesta judía denominada "de los Tabernáculos" y así aparece en un manuscrito del año 1020, en la ciudad de Toledo. En dicha fiesta, además de recordar la travesía del desierto del pueblo judío, se celebraban ceremonias para predecir el tiempo futuro.

     Y de eso se trata, de predecir el tiempo que hará a lo largo del año. y es lo que hace Eulalio. 

Atardecer en Garbayuela. ( Foto: Justo Para)


     Este mes "coge las cabañuelas". En la entrevista nos desvela su método, cómo se inició en ello, y nos hace un pronóstico de cómo será el año venidero. Y algún dato mas sobre su persona.


     Aquí os dejo el enlace para ver la entrevista.


Justo Para Agenjo


Nota: Las preguntas las hacen Justo y Ángel Luis.

La grabación la hace Ángel Luis.

viernes, 29 de enero de 2021

San Blas

 

“POR SAN BLAS, LAS CIGÜEÑAS VERAS”


San Blas procesionando

    Aparece en el refranero español en referencia a la habitual vuelta de estas aves migratorias, símbolo de Extremadura, que vienen a España y en especial a nuestra Región, desde África, cuando pasa el invierno y empieza el buen tiempo; aunque hay que reconocer, sobre todo los que vivimos por aquí, que sea por el cambio climático, o por lo que sea, las vemos entre nosotros prácticamente durante todo el año. Continúa el refrán diciendo: “… y si no las vieres, año de nieves”. Entonces, por lo que hemos vivido estos días de atrás, los dos refranes se van cumpliendo. Ya veremos si el año es “de bienes”, como afirma otra sentencia popular.

     Lo que este año, por motivos de todos conocido no veremos, ni disfrutaremos, por tanto, es de los distintos momentos que siempre nos han dado estos días de finales del mes de enero, ni de nuestras fiestas de la Candelaria y de S. Blas, de principios de febrero.

     Quizás este año no se aceleran las compras de ropa, ni de calzado, ni de otros productos especiales, ni de los caprichos típicos de estas fiestas

     “Total, si no va a haber leño, ni procesiones, ni fiestas, ni ná y casi no va a venir nadie, ¿p’aqué nos vamos a emplear”?

     Aunque yo creo que sí se harán canutos, rosquillas, candelilla… en nuestras casas como todos los años, “por si viene alguno”; y si no vienen, “se los mandamos en un paquete p’aque los prueben y no pierdan el gusto” ¡Hombre, que estamos en San Blas!

     Pero hay otras muchas cosas que no las podamos incluir en el paquete porque nosotros, los que vivimos en el pueblo, tampoco las vamos a tener:

    . El “ambientecillo” que se va creando en el pueblo con la llegada de familiares y amigos que vienen a pasar las fiestas, y que se nota enormemente su presencia en las calles, en las tiendas, en los bares… así como la llegada de los feriantes y el montaje de sus casetas.

Los futuros "danzaores" con D. Luis Agenjo, su Maestro e instructor.


   . La “musiquilla” de la danza y el ritmo de los palillos que se oye a lo lejos, cuando ensayan los niños en el patio de la escuela o en la pista polideportiva del campo de fútbol, para danzar en la procesión del día de la Candelaria, en la que debutarán los más pequeños, mientras que a sus padres y abuelos “se les cae la baba” viendo como aprenden a danzar.

     . El ir y venir de las madres de estos niños, comprando o buscando ropas y atavíos para estos pequeños “danzaores” que acompañarán a la Virgen durante el recorrido de la procesión para, al terminar la Misa, bajar a San Blas de su trono, dándose así por iniciadas las fiestas de nuestro Santo Protector.

Quintos y quintas en todo lo alto


     . Tampoco podremos enviar el nerviosismo de las madres de los “quintos y quintas”, mientras preparan las migas con sus correspondientes aderezos, para invitar prácticamente a todo el pueblo y a los forasteros que se quieran a cercar a la “gran romería” que se organiza, “haga el tiempo que haga” con la traída del leño y a su posterior descarga en la Plaza, entre cánticos y risas, unidos al miedo de los familiares, por si alguno le pasa algo en esta operación.

     . Y como es día de invitaciones tampoco les podemos enviar la de poder asistir al aperitivo que organiza el Ayuntamiento, en el que colabora también la Sociedad de Cazadores del pueblo, y al que puede asistir todo el que lo desee.

     . ¡Qué lástima que este año no haya bailes, y que posiblemente a las diez de la noche estemos cada uno en nuestras casas, por causa del obligado confinamiento!

     . Qué pena que el día de San Blas, el leño no esté ardiendo en la plaza, que no saludemos a los forasteros ni a las forasteras que vienen todos los años, ni haya músicos ni danzaores, ni esté la plaza a rebosar, ni gente en la procesión, ni puja por entrar al Santo en la Iglesia…

     . Habrá Misa. Sí. Y por supuesto solemne. Y quizás antes de su comienzo asistiremos a una pequeña subasta para “subir el Santo a su Trono, en la que la pregunta “¿hay algún devoto que dé más?” sea más sobria y moderada que otros años, debido, creo yo, “a la falta de gente”, como dice un verso de una copla de la Aurora.

     En fin, qué lástima que pasen estos días sin pena ni gloria, en los que posiblemente a algunos ni se le ocurra “vestirse de limpio”, “de ponerse la ropa de los días de fiesta”, de salir a la calle, (debidamente protegidos con su mascarilla y guardando todas las normas,claro). Y todo por culpa de este virus que nos trae de cabeza. Que no nos deja de disfrutar de estas fiestas tradicionales de nuestro pueblo, y que para “más inri” han sido declaradas recientemente “fiestas de interés cultural con carácter inmaterial”, y que esta circunstancia hubiera sido otro motivo para celebrarlas con más alegría.

     Pero no perdamos la ilusión. Tengamos esperanza en que al año que viene todo volverá a ser como siempre, que volverá la “nueva normalidad”.

     Pidámosle a nuestro santo S. Blas que haga posible que nuestros deseos se hagan realidad, que libres ya de pandemia, volvamos a juntarnos todos para honrar y celebrar su fiesta, y que volvamos decir con la fe, la ilusión y la alegría de todos los años:

¡¡VIVA SAN BLAS¡¡


Niños y niñas danzando el día de la Candelaria.


Garbayuela, enero de 2021

Luis A. Agenjo Rivas






martes, 29 de diciembre de 2020

Diciembre

 

DICIEMBRE: DIAS CORTOS Y NOCHES LARGAS


     Diciembre esta terminando. Mes frío, de días cortos y noches muy largas. A las seis de la tarde ya está anocheciendo. ¡Qué noches más tristes para la gente que vivía aislada en el campo, sin otra perspectiva que catorce o quince horas de oscuridad, en las que mirar las llamas juguetonas de la lumbrera podía ser una forma de entretenerse!

     No era mucho más divertida la vida de los pueblos pequeños, y quizás también la de los grandes, hasta mediados del siglo pasado. Algunos tenían la suerte de disfrutar de alumbrado público, aunque muy deficiente. Otros, como Garbayuela, también tuvieron luz eléctrica durante tres o cuatro horas en las primeras horas de la tarde-noche. Después apagón general y hasta mañana o “a seguir viviendo” a la luz del candil.

     Las mujeres de la casa, la mayoría, después de haber estado todo el día “en las aceitunas”, y antes de apagarse la luz, se habían afanado en realizar las “tareas de la casa” y en preparar la cena y la merienda del día siguiente, y luego, al calor de la lumbre también, se dedicaban a coser,o a remendar los pantalones del marido o de los hijos que quizás se los “habían zaleao” trabajando en el campo. Y las jóvenes, que quizás habían salido un rato a “hacer los recados” se dedicaban a hacer su ajuar, a bordar, a realizar verdaderas obras de arte, que hoy, muchos años después, son causa de admiración en las generaciones actuales.

     Los hombres… ya lo sabemos. Quizás alguno colaboraba “picando las migas”. Pocos. Pero, y ¿los jóvenes? ¿A qué se dedicaban los mozos? En estas épocas en los que el dinero era un bien escaso, no era tiempo ni de bares ni de tabernas ni de nada que significara gastar. Es más, había que ahorrar para las fiestas. Primero para Nochebuena y después para San Blas. Entonces había que dar suelta a la imaginación y buscar divertimentos baratos y naturales: pasear, dar vueltas y vueltas por las calles del pueblo, quizás para encontrarse con las que iban a hacer los recados, practicar juegos muy variopintos, y … cantar.

     En este mes de diciembre los mozos solían juntarse en la plaza. Todos los años había alguno que se encargaba de hacer una gran zambomba con un corcho de los utilizados en las colmenas. Se tapaba una de las bocas con la piel curtida de algún animal pequeño: chivo, cordero, e incluso con la de un gato, y atando en el centro una caña delgada, limpia de todo tipo de asperezas, ya tenían el instrumento musical de fricción apropiado para interpretar canciones, muy propias del pueblo, y que sólo se cantaban en esta época: “El burro de D. José”, “Esta noche ha llovido”, “Ardía la zarza” , además de otros villancicos bastantes especiales.

     Pero a mí me llamaba mucho la atención uno muy particular: “El serranillo”. No sé por qué. Quizás por los “ronquidos” de la zambomba o por la forma de arrastrar las últimas sílabas de los versos, que hacían “los cantaores”, dándoles un toque bastante desgarrador muy especial.

     Lo voy a transcribir por dos razones. Una para darlo a conocer a aquellos que no sepan que existió. Y la segunda por si algún lector sabe más estrofas de las que pongo, y quiere colaborar añadiéndolas o corrigiendo las expuestas, con el fin de mantener y guardar en nuestras tradiciones esta canción que es típica de Garbayuela. Esto es lo que yo sé:


El serranillo


                     Por aquella callejilla (bis)                      

Un serranillo venía

¡ay! ¡ay! Un serranillo venía.


Con unas calenturillas (bis)

Que el serrano se moría 

¡ay! ¡ay! Que el serrano se moría


        Llamaron al cirujano (bis)

       Por ver lo que le decía

       ¡ay! ¡ay! Por ver lo que le decía


       Y el cirujano le dijo (bis)

      Que el serrano se moría

      ¡ay! ¡ay!que el serrano se moría


 El cordón de la tomiza (bis)

  se lo dejo a mi Juanaco

 ¡ay! ¡ay! Se lo dejo a mi Juanaco


Pá que de mi se acuerde (bis)

cuando vaya calle abajo

¡ay! ¡ay! Cuando vaya calle abajo


 Y el zurrón de las cucharas (bis)

se lo dejo a mi María

¡ay! ¡ay! Se lo dejo a mi María


 pá que de mi se acuerde (bis)

cuando vaya a comer migas

 ¡ay! ¡ay! Cuando vaya a comer migas



     Estas son las que yo conozco. Creo que faltan estrofas. Por eso invito a quien sepa alguna más, me la haga llegar por el procedimiento que mejor le venga bien. Vuelvo a insistir en que son nuestras tradiciones y por eso no podemos dejar que se vayan “al limbo de los justos”.



                                                                       Garbayuela, diciembre de 2020

                                                                                                                  (mes de la vacuna del covid)


                                                                                 Luis A. Agenjo Rivas

P.D. A continuación Miguel Cendrero nos canta El Serranillo, y a falta de zambomba, se acompaña de la caña.







viernes, 30 de octubre de 2020

Día de los Santos y los Difuntos

 

1 y 2 de Noviembre.- Días de los Santos y de los Difuntos



     En Garbayuela el día de Todos los Santos es el Día del Bollo.

    Desde hace unos años esta fecha ha dado lugar a la celebración de una especie de romería en la que familiares y amigos se van al campo para darse una buena comilona en la que no faltan los dulces en grandes cantidades, acompañados de bebidas de todas las clases. No hace falta decir más porque todo el mundo sabe el qué y el por qué de la fiesta.

   Hasta hace un par de décadas era completamente diferente. Era una fiesta infantil, de adolescentes y de gente joven, cada grupo por separado, pero más o menos con la misma parafernalia y el mismo objetivo: irse al campo “a comerse el bollo”.

   El bollo era y es un dulce normalmente de bizcocho muy bien adornado con una especie de crema elaborada con clara de huevo y azúcar que hacía las delicias del mejor paladar. También nuestras madres nos los


Bollo de manga gitana

Bollo y frutos.

hacían de “manga gitana”, y de “candelilla” y si por coincidencia de fechas había que alargar los días y se terminaban los que nos habían preparado, acababan echándonos uno “de empanadilla” o “de galleta”. Estos dulces iban acompañados de frutos del otoño: granadas, membrillos, castañas, nueces... Y era obligado que los niños se pasasen por casa de sus abuelos y de sus madrinas para recoger los bollos y las chucherías que les habían comprado. Pero también las suegras habían hecho uno con delicadeza y esmero, y ese iba destinado a las novias de sus hijos junto con algún otro regalo que normalmente era para su ajuar.

  Unos días antes de esta fecha, incluso semanas, niñas y “jovenzuelas”, principalmente, buscaban el sitio más idóneo y aparentemente secreto, para “poner los asentaeros”, limpiar un poco las malezas y colocar unas piedras que servirían después para machar las nueces y almendras que llevaran.

Asentaeros esperando.

Nadie se podía enterar del sitio, aunque siempre eran los mismos: “la floría”, “el baldío”, “la pradera” o “las tierras de la Escola”, y para los más audaces, “el puente de las palomillas”, “el zamorano”, “la corchá” o “tablacorta”. Pero siempre había algún muchacho que bien porque se lo había oído a sus hermana o primas o por lo que fuera, se enteraba del lugar escogido y rápidamente se lo comunicaba a sus amigos para que llegado el día señalado presentarse allí con la intención de quitarlas el bollo, que al fin y al cabo en eso consistía la fiesta, sobre todo en las edades de los catorce o quince años. Se presentaban por sorpresa y rápidamente se iniciaban una serie de carreras campo a través corriendo unos detrás de las otras que terminaban con las cestillas del bollo medio rotas y los dulces y demás zarandajas rodando por el suelo, amén de los arañazos y rasguños en brazos y piernas y los jirones en la ropa, al saltar las paredes. Pero ¡qué risa! y ¡qué bien que nos los hemos pasado”. (No era en todos los grupos igual, y algunos, de verdad, se comían su bollo tranquilamente).

    El grupo de los jóvenes más mayores y mejor organizados, la mayoría novios, se juntaban en casa de algunos de ellos. Se asaban y comían además de dulces, las castañas, acompañadas de bebidas alcohólicos, tipo anís o vinos dulces normalmente caseros. Y así pasaban alegremente las primeras horas de la noche del día 1 de noviembre. Y digo alegremente, porque llegadas las nueve o las diez, todo cambiaba. Empezaban a tañir las campanas de la Iglesia “doblando por los difuntos” y ya el ambiente se enrarecía. Todo el mundo empezaba a irse a sus casas mientras el aire del pueblo se estremecía con aquellos tañidos fúnebres que un par de personas, instaladas en lo alto de la torre de la Iglesia, en el campanario, daban para recordarnos que al día siguiente era el Día de los Difuntos. Estaban doblando hasta el amanecer, al abrigo de una pequeña fogata que se veía desde abajo, y que conseguía conmover a los más pequeños atemorizados por aquellos tañidos y aquellos destellos luminosos que despedían las llamas de la lumbre en lo alto de la torre.

  Estas personas no hacían esta tarea gratis. No. Ya habían pasado el día anterior o ese mismo día, casa por casa, pidiendo un donativo, en dinero o en especie. Y la gente contribuía generosamente con ellos, agradeciendo además esta acción tan “misericordiosa con los difuntos”. Porque en Garbayuela, “doblar por los muertos” era y es la mejor manera de homenajear su recuerdo.

 Voy a callar el nombre del cura que eliminó esta costumbre, pero anterior a éste, raro era el día que no doblaran las campanas quince o treinta minutos, según recursos, por el aniversario “de mes”, “de medio año” “de año”…, por algún difunto.

  Y por último citaré otra costumbre muy peculiar y muy nuestra en lo que se refiere al recuerdo de los difuntos. Ya no tanto, pero todavía se tiene en cuenta en familias de hábitos muy tradicionales:

   “En una familia donde había ocurrido un fallecimiento reciente, si estaban próximas las fiestas de San Blas o de los Santos, estaba claro: ese año no se hacían los dulces típicos de ellas: ni bollos, ni canutos. ¡Y si no puedes ir al bollo, te aguantas! ¡que estamos de luto!, decían nuestras madres. Pero entonces surgía la solidaridad de vecinas y familiares que no tenían relación con el finado, y cada una se presentaba con un obsequio para los niños, de tal manera, que al final resultaba que en esa casa había más bollos y canutos que ningún año”.

   ¡Son las cosas de nuestro pueblo, las “cosas” en las que nos hemos criado!. ¡Y a mucha honra!

Garbayuela, octubre de 2020

Luis A. Agenjo Rivas