PLANTAS
DE GARBAYUELA
PALOMILLA
DE LOS MUROS,
flor de muralla, cimbalaria, picardía, enredadera de muro, hierba
del campanario, coqueta y Manto de la Virgen.
Nombre
científico: Cymbalaria
muralis.
He
realizado una visita recientemente al pueblo y he podido disfrutar de
una primavera excepcional en cuanto a la belleza y esplendor de la
vegetación gracias a la enorme cantidad de agua que ha llovido en
toda la Siberia Extremeña.
Al
acercarme a comprar el pan y los extraordinarios dulces tradicionales
de la panadería de Calero, vi sobre el quicio de la puerta de al
lado una planta que me llamó la atención. Las características de
las hojas y las flores, el lugar donde crecía (la grieta entre el
muro de la casa y una pequeña caja registro de la luz) indicaban que
era la planta llamada Palomilla de los Muros, pero el tamaño
indicaba que no podía ser esa, la Palomilla alcanza apenas los diez
centímetros y esta tenía casi tres metros de largo. Con asombro me
aseguré enviando fotos a un experto. Me contesto asombrado que, como
yo, nunca había visto nada semejante, era una Palomilla de los muros
de tamaño gigantesco.
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Palomilla de los muros ( Foto Andrés Rodriguez) |
Voy
a describírosla. Es una planta rastrera o colgante, sin pelos es
decir glabra, de tallos ramificados, muy finos y delgados. Pertenece
a las Plantagináceas, familia de algunas plantas medicinales
importantes como los llantenes o la dedalera y de plantas con flores
vistosas como los conejitos.
Sus
hojas son algo carnosas, rojizas por el envés, con pecíolos largos
y lámina redondeada, lobulada, con cinco a siete lóbulos muy
ovados.
Tiene
flores solitarias dispuestas sobre pedicelos largos que parten de las
axilas de las hojas. Cáliz con cinco sépalos soldados en forma de
tubo. Corola con dos labios y pétalos soldados en un tubo con un
espolón; labio superior con tres pequeños lóbulos y el inferior
con dos lóbulos de color violáceo y la garganta amarilla. Fruto en
una cápsula casi gobosa con semillas pequeñas negras.
El
nombre científico del género Cymbalaria proviene del griego
“kymbalon” que significa “címbalo”, por la semejanza de las
hojas con ese instrumento musical. El epíteto específico “muralis”
procede del latín y significa “de los muros o paredes”.

Esta
planta se siembra a sí misma, su método de propagación es poco
común. Vive en las grietas y fisuras de las piedras, paredes y
muros. Sus llamativas y pequeñas flores de abundante néctar atraen
la atención de abejas y abejorros polinizadores, a los que, a pesar
de su pequeñito tamaño, ayudan a dirigir su camino hacia su polen
azucarado con las líneas de sus pétalos, llamadas guías de néctar.
Una vez polinizada, esta plantita busca la oscuridad, y sus tallos se
repliegan hacia la oscuridad de las grietas, donde sus semillas son
empujadas a un entorno húmedo y protegido donde más tarde
germinará. Y para asegurar todavía más su descendencia, algunas de
sus muchas semillas volarán pegadas a su fruto, o serán
transportadas por las hormigas, que las llevarán, como sus ayudantes
jardineras, a las fisuras donde ellas viven.
Como
vemos, además de muy ingeniosa, es muy bella. Ha sido objeto de
atención por parte de botánicos, jardineros, pintores y otros
artistas. Aparece en farmacopeas antiguas y en cuadros renacentistas
italianos.
Hay
quien dice que es nativa de la península itálica pero es más
probable que su origen sea la Europa mediterránea.
Además
de bonita esta planta es medicinal. Los análisis químicos
demuestran que contiene flavonoides, taninos, ácidos y mucílagos.
Se ha empleado tradicionalmente en infusión como tónica y
diurética, para problemas hepáticos y diabetes, para combatir el
escorbuto. Externamente, en llagas, heridas, quemaduras, sabañones o
eccemas. La planta fresca y machacada, puede aliviar un dolor de
cabeza, y sobre las heridas, puede cortar la hemorragia,
desinfectando y ayudando a su cicatrización, también calma y alivia
las quemaduras e inflamaciones de la piel. Son una fuente importante
de vitamina C, con demostrada actividad antiinflamatoria,
antimicrobiana, antitumoral y antiviral.
También
es comestible. Aunque su sabor es bastante amargo, las podemos añadir
a las ensaladas, a las que para equilibrar sabores, podemos añadir
algo más dulce como zanahorias, naranjas, frutos secos o semillas
tostadas. Cocidas o salteadas como si fueran espinacas, mejoran su
sabor.
Un
refrán popular de algunas partes de España dice: “Si crece la
planta en las paredes de una casa, las muchachas casaderas no se
casarán”.
Bibliografía
https://www3.gobiernodecanarias.org/
https://azufactorianatural.com/
https://matagananes.wordpress.com/
Andrés
Rodriguez González