APROXIMACIONES
A LOS ORÍGENES DE LA
DANZA
DE SAN BLAS DE GARBAYUELA DESDE
EL
ESTUDIO MUSICAL DE SU MELODÍA.
por
Emilio Ortega Camacho
Si
quieres poder gozar
Las
emociones que evocan
Los
palillos cuando chocan
Por
las calles al danzar,
Te
deben de bautizar
Con
una chispa que vuela
Desde
el leño y la candela
Hasta
el lugar del honor
Que
tiene ser danzaor
Del
pueblo de Garbayuela.
(E.
Ortega)
1.-
INTRODUCCIÓN.
La
danza de San Blas, pertenece a las llamadas danzas de paloteo. Son
danzas en los que los ejecutantes (aquí en Garbayuela llamados
“danzaores”) golpean unos palos (en este lugar llamados
“palillos”), uno contra otro o contra los de los demás
integrantes que intervienen en la coreografía, al ritmo de la música
que les va acompañando durante toda su actuación.
2.-
ORÍGENES
MAS COMUNES Y POPULARES.
La
secuencia escénica y coreográfica de esta danza: -Jóvenes
enfrentados golpeando sus bastones que pudieron ser espadas-, es muy
probablemente la que justifica y sustenta la explicación de que debe
de tratarse de una danza de tipo bélico por cuanto que con ella se
intentaría demostrar las cualidades de fuerza, vigor y entusiasmo
guerrero que ostentaban tener los intérpretes de la misma.
Otras
opiniones, describen una explicación menos violenta, más bucólica
y más festiva.
Garbayuela
fue, en época de la trashumancia, un descansadero temporal para los
rebaños castellanos, debido a que el escaso manto freático de su
subsuelo provocaba la temprana aparición de yerba fresca y tierna, y
a que contaba, además, con abrevaderos naturales proporcionados por
un manantial cercano y la proximidad de un rio que, si no caudaloso,
era lo suficientemente capaz de saciar la sed de los rebaños que
pastaban en sus dehesas y baldíos en los meses de invernada.
Pudiera
ser que los pastores que acompañaban al ganado, distrajeran su
tiempo de ocio bailando entre ellos esta danza, usando como palillos
los bastones, garrotes o cayados que utilizaban diariamente para
arrear, dirigir o apriscar su ganado.
También
es probable y hasta lógico que después de haber pasado los meses
más duros del invierno en estos parajes, estuvieran deseosos de
volver a sus lugares de origen y abrazar a sus familias y seres
queridos. Y era por la festividad de San Blas cuando iniciaban los
preparativos para su regreso. La devoción a este santo, congregaba
en Garbayuela a un gran número de devotos, por lo que podrían haber
decidido elegir este día para despedirse de los vecinos de este
lugar y dar por terminada su tarea aquí, con esta manifestación
folklórica. En ella mostrarían a los visitantes la vistosidad y la
conjunción de sus movimientos.
3.-
UNA NUEVA VISIÓN.
Nosotros,
intentaremos dar a conocer, a través de este estudio, otra posible
alternativa al origen de esta demostración artística. Y lo haremos,
fijándonos en los dos elementos que han sido inequívocamente
invariables, inalterables y perdurables en el tiempo: Su escenografía
y su música.
Para
ello describiremos, a cámara lenta, el movimiento reiterativo y
recurrente que efectúan los “danzaores”. Y examinaremos, sucinta
y sencillamente la partitura musical en la que se sustenta la melodía
que apoya esta coreografía.
4.-
DESCRIPCION ESCÉNICA
A
continuación, hacemos una breve, pero prolija explicación, de las
partes que configuran esta danza, a los solos y únicos efectos de
que sirvan de apoyo y soporte a la exposición que, desde un punto de
vista musical, queremos desarrollar.
Todos
estos movimientos se ejecutan mientras los danzaores caminan hacia
adelante o hacia atrás según el ritmo que marca la melodía que
interpretan los instrumentos acompañantes; y lo realizan de acuerdo
a los siguientes cuatro
pasos o tiempos.
Primer
tiempo:
Con los dos palillos ligeramente en cruz y extendidos a la altura de
las cabezas de la pareja de danzaores, con los dos pies juntos y
apoyados ambos en el suelo, los cuatro palillos chocan con un golpe
seco y contundente.
Segundo
tiempo:
El palillo de la mano derecha golpea una vez sobre la parte superior
del palillo de la mano izquierda y el cuerpo se apoya sobre la pierna
derecha o izquierda en función del sentido de la marcha. Si el
sentido es hacia la derecha del danzaor, este primer paso lo dará
con el pie derecho; si fuese a caminar hacia su izquierda, lo dará
con el pie izquierdo. Es la forma natural de ambular.
Tercer
tiempo:
El palillo de la mano derecha vuelve a golpear otra vez, al palillo
que sostiene la mano izquierda, pero en esta ocasión lo hace sobre
su parte inferior y el cuerpo se apoya sobre el pie contrario al del
primer tiempo.
Cuarto
tiempo:
el palillo de la mano derecha golpea, de nuevo, sobre la parte
superior del palillo de la mano izquierda manteniéndose con él en
una posición como de tijera y procediendo a elevar ambos palillos, a
la altura del costado derecho, preparándose para hacerlos coincidir
con los de su pareja mientras que, con un salto, une los dos pies en
el suelo comenzando de nuevo a interpretar el primer tiempo. Y así,
sucesivamente.
5.-
ANÁLISIS
MUSICAL.
5.1
– EL COMPÁS.
La
mayoría de las composiciones musicales propias del folklore clásico
extremeño están estructuradas bajo compases de tipo ternario,
(jotas, rondeñas, fandangos). Sin embargo, esta danza, tiene su
desarrollo en compases de tipo binario. Es decir: de dos o cuatro
tiempos o pulsos Este tipo de compás, es propio de melodías
semejantes a himnos, marchas, pasacalles o pasodobles, y es el
indicado para composiciones adecuadas a paradas y desfiles militares.
En este caso concreto y atendiendo a la escenificación descrita
anteriormente, podemos afirmar que el compás utilizado es el
denominado compasillo o también 4/4.
5.2
– LA MELODÍA.
Es
una melodía corta, simple, sencilla, monótona y repetitiva.
Discurre utilizando las ocho notas de la octava de una manera
secuencial. Ascendiendo y descendiendo, correlativamente, por la
escala de Do Mayor y usando la duración temporal que le corresponde
a la figura de corchea.
5.2.1
– SU MODO.
la
melodía está compuesta en modo mayor, lo que le da un aire todavía
más marcial y enérgico, imprimiendo a la danza un carácter fuerte
y vigoroso.
5.2.2
– SU TONALIDAD.
Tiene
una tonalidad de DO Mayor, por lo que resulta fácil de ejecutar al
carecer de alteraciones.
5.2.3
- SU AIRE.
Al
inicio de su partitura escribiríamos: Marchoso.
5.2.4
– SU VELOCIDAD.
Para
su ejecución, el metrónomo lo situaríamos en 124. Curiosamente esa
velocidad coincide con la cadencia de paso con la que desfila la
infantería del ejército español, aunque debo decir, que algunos
directores de bandas de música militares como Manuel Grao, sostienen
que la velocidad correcta sería la de 120 pasos por minuto.
ACLARACIÓN:
Allá por diciembre del 2017, realicé una transcripción musical y
su consiguiente puesta en audio de esta partitura, al objeto de que
sirviese de soporte y entrenamiento para los alumnos aspirantes a
danzaores y para que fuese utilizada en los ensayos de los días
previos a la festividad de San Blas. La reconocida erudición y
experiencia, en esta y en otras muchas tradiciones de Garbayuela de
nuestro paisano: Luis A. Agenjo Rivas, hizo recomendable estimar las
indicaciones que me hizo llegar por email sobre la conveniencia de
bajar esta velocidad hasta la cifra de 121/ 122, sugerencia a la que
accedí sin dudar. Así es que cada
vez
que se ejecuta esta danza con el audio digital definitivo que le
envié, ésta se interpreta a la velocidad sugerida.
5.2.5
– SU ARMONÍA
La
armonía no tiene ninguna complicación. Va alternando acordes de
tónica y dominante constantemente.
5.2.6
– SU ESTRUCTURA
Su
única estrofa comienza en un compás de anacrusa al objeto de que el
golpe de los cuatro palillos, coincida con la parte fuerte del
compás, siendo esta la primera del mismo.
Como
Coda, utilizan una forma muy castrense y cuartelera de finalización.
Consiste en cantar a viva voz, cuando el danzaor que figura en primer
lugar lo decide, los números UNO, DOS, TRES; haciendo coincidir el
UNO con la primera parte del antepenúltimo compás; el DOS con el
primer tiempo del penúltimo, y el TRES con la primera parte del
último. Se completa así el primer compás de anacrusa, cerrando la
partitura de una manera correcta y acertada.
5.2.7
– SU INSTRUMENTACIÓN.
Ignoramos
para qué instrumento fue escrita esta composición. Pero su carencia
de alteraciones y la utilización de una sola octava, nos hace
suponer que lo fue para un instrumento fácil de ejecución.
Posiblemente flauta o pífano. Aunque no descartaríamos que
originariamente el uso del redoble del tambor fuese el único
instrumento solista.
Los
golpes de los palillos, también adquieren aquí un papel relevante;
Son los que van marcando los cuatro tiempos del compás, a modo de
metrónomo. Y ayudan, apoyan y mantienen la sincronía del
desarrollo de la danza.
6.-
A MODO DE HISTORIA.
6.1
– LOS QUINTOS.
Con
la llegada al trono de España de los Borbones, a principios del
siglo XVIII, se implantó un método de reclutamiento conocido como
“Las quintas” (uno de cada cinco), al objeto de incorporar al
ejército las tropas necesarias para su cometido. Posteriormente, La
Constitución de 1812 (La Pepa) establece el servicio militar
obligatorio en su artículo 361. Sin entrar en detalle en la forma de
su aplicación, este mandato significaba que, cada año, todos los
jóvenes varones que cumplieran una determinada edad, tenían la
obligación de ingresar en el ejército para cumplir con ese deber,
allí donde fuese destinado.
A
aquellos que llegaban a la edad requerida durante el transcurso del
mismo año, también se les siguió llamando quintos.
La
llegada de este acontecimiento, suponía para el grupo anual de mozos
el reconocimiento de su madurez viril; y como demostración de sus
capacidades, era muy frecuente la realización de actividades
destinadas a exhibir sus dotes de fuerza y de resistencia.
En
Garbayuela, El día de la Candelaria, el día anterior al de San
Blas, los quintos traían desde las dehesas de los alrededores de la
villa, una encina, a ser posible de considerable tamaño, y a la que
llamaban: “El leño”, para ser quemada en la plaza. La
transportaban en carros empujados por ellos, al tiempo que cantaban
canciones alusivas a su próxima partida hacia los destinos
cuarteleros que les hubiesen tocado en suerte. Con ellas, conseguían
apagar la tristeza de la separación de sus novias de su pueblo y de
sus familias.
Por
el camino, se les iban uniendo: amigos, padres, paisanos… y algunos
de los soldados licenciados de los reemplazos anteriores que, a modo
de broma, les intimidaban contándoles las penalidades que les
aguardaban durante, esa ya, cercana etapa y entre las que se
encontraban las que correspondían a: aprender a marcar el paso y a
saber desfilar.
Cuando
el leño estaba situado en el lugar convenido, procedían a prenderle
fuego con gran profusión de cantes, bailes y aguardiente, en tanto
en cuanto golpeaban el tronco con palos y cachiporras cortadas y
acondicionadas exprofeso.
Entre
estos bailes, es posible, que figurara alguno con el que se intentase
imitar los pasos que daba la tropa desfilando, demostrando así a los
veteranos espectadores la facilidad con la que ellos también
efectuaban esta maniobra militar.
Igualmente
es posible, que estos soldados licenciados, trajeran del destino o
destinos, donde hubiesen prestado su servicio, el paso de alguna
marcha militar propia de su regimiento, y esa noche, o al día
siguiente, la escenificasen para el general divertimento de los
espectadores congregados.
7.-
CONCLUSIÓN.
Alrededor
o junto a la tradición del “leño” y de la celebración de los
quintos en la noche de la Candelaria, está, para mí, el marco, el
escenario y el primigenio germen de la llamada: Danza de San Blas, a
la que, por coherencia con lo descrito anteriormente, sería más
propio y oportuno denominarla: Danza del día de San Blas.
Para
los que echen en falta en este análisis alguna alusión de tipo
religioso, les diré que al menos yo, no he encontrado en su música
trazas de esa posibilidad. La melodía carece de solemnidad; no reúne
las características tampoco, ni de los himnos santorales ni de las
marchas procesionales.
Que
con el paso del tiempo ha ido ganando terreno devocional es
indudable; pero las razones y los motivos de ello, no son objeto de
este análisis.
8.-
ANEXOS.
Se
adjuntan tres videos que respaldarían y ratificarían la exposición
planteada.
El
primero:
La
danza del día de San Blas con sonido de tambor y pífano.
El
segundo:
La
Academia General Militar de Zaragoza, desfilando con la melodía de
esta danza.
El
tercero:
Los
danzaores danzando al compás de una marcha militar muy utilizada por
el ejército español en sus desfiles.
9.-
AGRADECIMIENTOS.
En
dos de estos videos, se ha utilizado una grabación de José María
Calderón del año 2024. Para él mi agradecimiento por su
utilización.
En
Madrid. A mediados de noviembre de 2025