FAUNA
DE GARBAYUELA
Escolopendra
o Ciempies.
Scolopendra cingulata
Existen
en la Península Ibérica tres especies de Escolopendras o ciempiés,
como se les conoce popularmente. No hay que confundir con su pariente
el milpies, un animal que no puede inocular veneno y que como toda
defensa se enrrosca sobre si mismo o producirán unos líquidos de
pésimo olor y sabor. Sin embargo los Ciempies pueden atacar e
inocular veneno por tener unos órganos parecidos a los quelíceros
de las arañas, además es muy agresivo. Otra diferencia importante
entre los milpiés y los ciempies es que los primeros sí pueden
criarse en grupos, siempre que pertenezcan a la misma especie. Otros
especímenes se defienden por estar cubiertos de pequeños pelos que
sueltan rápidamente, enredándose en las extremidades o boca de los
depredadores que intenten comerlos.
A
primera vista puede parecer una serpiente, pero no tiene nada que ver
con ellas, el ciempiés no es un reptil, sino un tipo de
miriápodo. Uno de los grupos en los que se dividen los Artrópodos,
junto a Insectos, Crustáceos y Arácnidos. Los artrópodos son
invertebrados que se caracterizan por tener el cuerpo cubierto por
una cutícula más o menos dura según los diferentes grupos, se dice
que son animales con esqueleto externo.
En
la región mediterránea los ciempiés o escolopendras producen
mordeduras dolorosas, en los trópicos las especies gigantes de estos
artrópodos resultan bastante peligrosas para los humanos y dan lugar
a numerosas hospitalizaciones.
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Escolopendra o Ciempiés |
En
Hawái, el once por ciento de las admisiones en el servicio de
urgencias se deben a picaduras de escolopendras. Los principales
síntomas que produce la inoculación de su veneno son necrosis
local, hipertensión aguda e insuficiencia cardíaca. Recientemente
se ha descubierto el mecanismo de acción de la sustancia tóxica
responsable, llamada SsTx (sigla inglesa de «toxina terrible de la
escolopendra»).
En
la especie estudiada, el ciempiés chino de cabeza roja (Scolopendra
subspinipes mutilans), de unos 20 centímetros de longitud, aprovecha
sus venenosas picaduras para atacar a presas y depredadores mucho
mayores que él. Aunque solo pesa unos gramos, no es raro verlo cazar
pequeños roedores diez veces más pesados que él y tomar el control
sobre su oponente en unas pocas decenas de segundos.
Al
separar y analizar las diferentes sustancias del veneno del animal,
los investigadores descubrieron que la toxina peptídica SsTx era la
responsable de su virulencia. Los investigadores determinaron que no
afecta a una sola parte del organismo: altera el funcionamiento de
toda la familia de canales de potasio de tipo en las células. Estos
canales están involucrados no solo en el sistema nervioso central,
sino también en los músculos esqueléticos y en el sistema
cardiovascular. Su bloqueo por parte de la toxina del ciempiés
provoca espasmos en los vasos sanguíneos que causan la muerte de los
tejidos afectados, pero también a alteraciones más generales en el
sistema cardiovascular, como la hipertensión aguda y ataques
cardíacos. El sistema respiratorio también se ve afectado. Esta
capacidad de afectar a varios órganos vitales al mismo tiempo
explica en gran parte la efectividad del veneno.
Cuando
no se tiene a mano ningún antígeno para el veneno, el tratamiento
de las personas que han sufrido picaduras de ciempiés gigantes se
centra exclusivamente en los síntomas. Sin embargo, el
descubrimiento del modo de acción de la toxina SsTx ha llevado a la
identificación de un posible antídoto, es la retigabina, un
medicamento para luchar contra la epilepsia, que ejerce un efecto
contrario al de la toxina SSTX. Los investigadores han demostrado en
ratones y macacos que después de una sola inyección de toxina SsTx,
la administración de retigabina suprime sus efectos nocivos y
restaura el funcionamiento normal del organismo.
La
escolopendra está entre los ocho animales más peligrosos de la
fauna española. Hay cinco especies venenosas de serpientes de las
trece existentes. Son las víboras áspid (Vipera
aspis aspis), de Seoane (Vipera seoanei) y
la hocicuda o de nariz chata (Vipera latastei).
También dos tipos de culebras, la bastarda (Malpolon
monspessulanus) y la culebra de Manto o de cogulla
(Macroprotodon brevis).
Entre
las Arañas hay que tener especial cuidado con la Viuda negra.
En España hay unas 1.700 especies de arañas y la mayoría
son inofensivas, pero con Viuda negra habría que
tener cierto cuidado. Se la llama viuda negra porque
las hembras se comen a sus compañeros tras aparearse. En teoría una
dosis alta de su veneno puede causar problemas graves a niños,
ancianos o personas muy debilitadas. No suele producir muertes, pero
sí fiebre y dolores intensos. Sin embargo, es bastante raro que se
produzcan picaduras, aunque no es descartable entre agricultores
que recojan cosechas a mano.
Los
escorpiones presentan una peligrosa costumbre, es que por el día
tienden a esconderse buscando la sombra, así que a veces si
mueves una piedra se sienten atacados y pueden picar.
En los peores casos, pueden provocar fiebre, vómitos, diarrea y
calambres, así que lo mejor es acudir al médico.
La
escolopendra ocuparía el siguiente escalón de animales peligrosos
por su picadura dolorosa. Las especies españolas (Scolopendra
morsitans, Scolopendra cingulata y Scutigera
coleoptrata) son de las menos venenosas del mundo, sobre
todo comparadas con sus parientes tropicales, pero eso no nos
impedirá llevarnos un buen susto si nos pican y tenemos que soportar
un fuerte dolor durante horas.
Siguen
las Abejas y avispas, lo mejor es no espantarlas y que sigan su
camino de flor en flor. Salvo para las personas alérgicas,
una picadura de abeja o de avispa no representa un gran peligro,
pero se dan casos excepcionales. La Sociedad Española de
Alergia e Inmunología Clínica recomienda no acercarse a
panales de abejas ni a nidos de avispas. Si se te posa alguna, es
mejor no tratar de matarla ni espantarla. Y tampoco conviene
atraerlas, por ejemplo, partiendo fruta al aire libre.
También
es peligroso el mosquito tigre por ser transmisor de enfermedades. Se
detectó en España por primera vez a comienzos de este siglo y
parece que se va a quedar con nosotros. El mosquito
tigre (Aedes albopictus) se ha extendido por la costa
mediterránea y cada vez abarca más terreno. El problema es que
puede transmitir enfermedades como el dengue, la fiebre amarilla
y el Zika. El calor y la humedad hacen que proliferen, así que los
expertos aconsejan evitar las acumulaciones de agua.
Por
último como animales peligrosos tenemos los osos, los lobos (afectan
al ganado doméstico del río Duero hacia el norte) y otro que cada
vez son más agresivos y abundantes, los jabalíes.
Foto
de Montse Grano de Oro a quien agradezco que me permita usarla.
Andrés
Rodriguez González.
Bibliografía
www.laserranianatural.com
https://www.investigacionyciencia.es/
https://www.elespanol.com/